El Maestro Opina

UN CRIMEN LLAMADO EDUCACIÓN

(Publicado en el periódico La Patria en julio 9 de 2019).

La cuarta revolución industrial, apoyada en los microchips, los transistores, las autopistas de navegación virtual, la automatización, los robots, el conocimiento en la red, entre muchos otros avances tecnológicos, nos tomó por sorpresa. Estamos viviendo un momento inédito de la historia humana en un escenario completamente diferente al de hace cincuenta años y esta nueva realidad puso al descubierto las grandes debilidades de los sistemas educativos latinoamericanos, que se han quedado rezagados y están siendo opacados por los sistemas asiáticos y europeos. – El mundo hispano desconoce las extrañas invenciones que se cuecen en los talleres de tecnología de los países industrializados -.

Andrés Oppenheimer, periodista, escritor y conferencista argentino, en su libro ¡Basta de Historias! La obsesión latinoamericana y las 12 claves del futuro,hace un estudio comparativo entre los diferentes sistemas educativos del mundo con el propósito de establecer hasta qué punto estos han tenido una participación directa en el desarrollo de los países y en el ingreso per cápita de sus habitantes. Después de visitar las naciones que han marcado la diferencia y de analizar los aspectos relacionados con su economía, su desarrollo y la calidad de vida de sus gentes, concluye que, mientras los asiáticos están mirando hacia adelante con paranoia constructiva, los países latinoamericanos miran hacia atrás, son conformistas y están satisfechos con lo que hacen, aunque aparezcan en los últimos lugares en las pruebas internacionales y sus universidades no figuren dentro de las primeras cien en el ranking de las más importantes del mundo.

Exitosos países como China, Singapur y Corea del Sur, por mencionar algunos ejemplos sobresalientes, han modernizado la educación para ponerla a tono con la última revolución, de tal modo que el saber escolar se ha reconfigurado para responder a la industria del conocimiento que es ya una nueva fuerza productiva. Sin embargo, en sus apuestas educativas se evidencia una deshumanización pedagógica acompañada de unos mínimos didácticos que rayan con el instruccionismo, porque el currículo privilegia solo los conocimientos útiles para el mundo globalizado y los saberes le dan protagonismo a la ciencia, la tecnología, la ingeniería y las matemáticas STEM, por sus siglas en inglés, negándole la oportunidad a las áreas humanistas. En tal escenario, los niños y los jóvenes son sometidos a extensas jornadas de estudio, con tutorías asfixiantes y proyectos extracurriculares, mientras que el intenso rigor académico y el seguimiento a sus avances que excluye a no pocos de pertenecer a la élite profesional los conduce a la depresión, a la apatía en las relaciones interpersonales y al suicidio al ver frustrados sus sueños de ingresar a la universidad. – El documental ¡Un crimen llamado educación! habla por habla por sí solo -.

Las debilidades del aparato productivo estatal en Colombia, consecuencia del inepto sistema educativo, son aprovechadas por El Club de los Países Ricos ―OCDE que condiciona su membresía a una serie de reformas, incluyendo la escuela. Debemos evitar una recolonización euroasiática con pedagogías deshumanizantes, y teniendo en cuenta que las herramientas del gobierno son obsoletas para hacer frente a los retos del presente y el futuro, los maestros tenemos la obligación intelectual y el compromiso moral de estructurar movimientos emergentes que tengan asiento en la misma escuela con proyectos, que además de producir saber y conocimiento para competir en el mercado, sean transformadores, tengan identidad, respeten la cultura de los pueblos y sean protagonistas del cambio que estamos viviendo; de lo contrario, terminaremos siendo pisoteados por la virtualidad, la automatización y los robots.

ORLANDO SALGADO RAMÍREZDOCENTE