El Maestro Opina

LA PROTESTA ES UN DERECHO

El brutal asesinato del afroamericano George Floyd a manos de cuatro policías en Estados Unidos fue un caso que conmovió al mundo. Los uniformados colombianos aprendieron muy rápido. En similares circunstancias y solo días después, un fotógrafo aficionado registró el momento cuando dos agentes del orden sometieron con choques eléctricos y a golpes al abogado Javier Ordóñez, en las calles de Bogotá. El indefenso hombre fue trasladado al CAI de Villa Luz, en Engativá, donde posteriormente falleció.


Este hecho vandálico despertó la ira y la indignación de los colombianos y generó el repudio mundial después de que el video se hizo viral. Las manifestaciones y el caos en la capital no se hicieron esperar. En las revueltas hubo más de 200 heridos y al menos 10 jóvenes, menores de 30 años, asesinados por los impactos de los proyectiles de las armas de fuego disparadas por los policías, a pesar de que algunos de ellos no participaban de la protesta.


Esta desigual confrontación, comparable con el Bogotazo y con la toma del Palacio de Justicia, es hoy un símbolo del rechazo a las acciones de abuso de la fuerza pública que no hizo uso de los procedimientos proporcionales y razonables para someter a las víctimas.


Y las investigaciones demuestran que no se trata de unos casos aislados o de unas pocas manzanas podridas, pero sí se suman a los permanentes actos de brutalidad y de abuso de autoridad de las fuerzas policiales y militares. El problema es más que estructural. No hay que olvidar que el 23 de noviembre de 2019 el joven Dilan Cruz fue impactado por un proyectil del ESMAD durante las protestas en Bogotá y al instante falleció; una niña Emberá Chamí de 13 años fue violada por siete militares en el corregimiento de Santa Cecilia (Pueblo Rico, Risaralda) el 21 de julio; el adulto mayor y vendedor ambulante Néstor Novoa fue agredido por un grupo de policías en las calles de BogotḠy la lista es amplia.


Nuevamente las redes sociales son protagonistas al denunciar, sin filtro, estos censurables hechos. Muchos son los que se quedan en la impunidad y pasan a engrosar la lista de desaparecidos y falsos positivos, estrategia utilizada por el Estado para desviar las investigaciones y ocultar la verdad.
El pueblo colombiano está saliendo a las calles a protestar porque tiene hambre, carece de empleo y le es difícil acceder a la educación, mientras la política del Gobierno es símbolo y sinónimo de represión.


La riqueza de un país se mide por sus recursos naturales y energéticos. Colombia es autosostenible en fauna y flora gracias a los cuatro climas de altitud, a sus dos mares y a la variedad en fuentes hídricas; además, tiene un subsuelo con un gran potencial en petróleo, carbón, gas, oro y esmeraldas, pero la corrupción y la entrega de estos recursos en bandeja de plata a la inversión extranjera nos han convertido en una nación muy pobre.


En nuestras manos está el que aspiremos a vivir en una Colombia justa y en paz al tener un mejor criterio para elegir a los futuros gobernantes.

ORLANDO SALGADO RAMÍREZ

DOCENTE

Publicado en el Periódico La Patria