El Maestro Opina

LLAMADO A LA REFLEXIÓN

El asesinato del afroamericano George Floyd a manos de un policía, en Mineápolis, Estados Unidos, el pasado 25 de mayo, ha desatado una serie de protestas en contra del racismo y nuevamente enciende las alarmas sobre las muchas desigualdades relacionadas con las comunidades negras en todo el orbe. El estado de indefensión a que fue sometido por el criminal vestido de legalidad y las palabras que pronunció en su estado agónico despertaron dolor, indignación, rabia e impotencia en la gente de bien.

Este lamentable episodio se suma a los incontables atentados en contra de la integridad y vida de aquellos seres humanos que por su color de piel, por el credo que profesan, por su pensamiento ideológico y político, por su inclinación sexual, por su edad e inocencia, por su nacionalidad, por su papel de liderazgo en defensa de las comunidades más vulnerables y de las minorías, entre muchas otras causas, han sido sometidos a la intimidación, al despojo de sus propiedades, al desplazamiento, a la tortura, a la violación y a la muerte.

Los magnicidios de John F. Kennedy, Abraham Lincoln, Mahatma Gandhi, Luis Carlos Galán, por mencionar solo algunos mártires, los privaron de cristalizar sus sueños y de entregarnos unas sociedades más justas y solidarias. Un destino funesto arrastró a estos apóstoles de la no violencia hasta la muerte a manos de mentes mezquinas. Detrás de estos actos de barbarie están algunas órdenes secretas como, por ejemplo, la masonería, los Ilumninate y el Ku-Klus-Klan. Estas órdenes han cumplido un papel protagónico desde tiempos remotos, se resisten a desaparecer y renacen de las cenizas. Por eso extienden su brazo armado en inhumanos líderes mundiales quienes, apoyados en su discurso xenofóbico, racista, antisocialista y religioso, imponen su régimen.

Lo más preocupante es que actos abominables como los señalados se repiten con regularidad y han logrado que, casi sin darnos cuenta, nos volvamos insensibles. ¿Cómo doblegar la cabeza ante la irracionalidad del ser humano que no respeta la libertad, los bienes y la vida de sus hermanos? Casos como el niño que es atado de pies y manos y luego abandonado en su humilde vivienda, el abuso sexual de la niña embera por siete militares cuya misión debió ser velar por su integridad, la amenaza a un médico intensivista que arriesga su vida para rescatar a sus pacientes de la muerte, el asesinato sistemático de líderes sociales, y el maltrato a niños, niñas, mujeres y ancianos nos tienen que llamar a la reflexión.

Hoy las redes sociales se han convertido en nuestras aliadas. Gracias a ellas conocemos atentados contra la integridad mental, espiritual y física de los seres vivos y la naturaleza que antes permanecían en la impunidad. Su uso responsable debe ser nuestra herramienta para denunciar todo hecho delictivo y así convertirnos en un movimiento que minimice el irrespeto del hombre por el hombre.   

ORLANDO SALGADO RAMÍREZDOCENTE