El Maestro Opina

“Educar en el corazón para despertar la grandeza”

Publicado en La Patria

Señor director:
Desde el inicio de la vida inteligente el maestro ha sido un eslabón imprescindible en la génesis, evolución y desarrollo de las sociedades. La historia ha documentado su vocación y abnegación a favor de los infantes, y ha registrado su misión académica y formativa con la cual ha estructurado el espíritu y las mentes de la niñez y la juventud al iluminarlas y convocarlas a visualizar un futuro esperanzador para sus vidas.


 Sin embargo, la labor del maestro se ha visto deteriorada en los últimos años, porque de una posición social muy digna, fortalecida por la sabiduría y la erudición, se ha pasado a una imagen debilitada por las irreverentes políticas educativas que no lo dignifican como persona y como trabajador. Además, el entorno social cuestiona y menosprecia su labor y él mismo ha renunciado, en no pocos casos, a su ética. En este escenario la escuela —templo del saber— pierde, paulatinamente, su espacio como ente formador y transformador de las sociedades, y cede, a un alto precio, su misión y autonomía a otros actores que poco saben sobre la auténtica misión de educar.


 Los grandes descubrimientos, los innovadores inventos y el incontrolado desarrollo tecnológico le han dado vida a una desaforada sociedad de consumo que, con las grandes autopistas de navegación en Internet y los procesos de robotización, ha despertado la codicia de los líderes mundiales, quienes con sus acciones equivocadas amenazan con extinguir la especie humana: la tierra se vuelve árida, escasea el oxígeno que respiramos, las aguas de los ríos y de los mares se contaminan con el depósito de metales pesados y de plástico, las armas nucleares tienen el dedo puesto en el interruptor, la sobresaturación de la atmósfera con dióxido de carbono acelera el calentamiento global, los productos transgénicos debilitan la fisiología animal, y la ambición del hombre, su hipocresía, su deshonestidad y su individualización lo ha llevado a la irracionalidad y la ruptura de las relaciones interpersonales.


 Estas heridas dejadas por el hombre avizoran un panorama desolador con una civilización que requiere de un maestro reinventado, para que asuma su auténtico papel de liderazgo, pues su ejercicio docente del pasado es obsoleto y no responde de manera efectiva a los desafíos del futuro. Este maestro debe iniciar por recuperar la posición de privilegio que tenía en la sociedad y establecer una relación de amistad con la tecnología e incorporarla a la agenda de clase.


 Dado que el maestro es el diseñador de estrategias de aprendizaje, debe apoyarse en las fortalezas académicas de sus educandos implementando pedagogías de vanguardia, con el propósito de canalizar su agenda de aula a favor de las futuras generaciones y trazarles el camino para el mundo que se avecina; además, debe fomentarles hábitos de respeto por ellos mismos, por los demás y por su entorno. En consecuencia, y siendo conocedores del momento inédito que vive el planeta, las nuevas generaciones deben aprender a acomodar a su favor la actual realidad con el propósito de tomar una decisión acertada para sus vidas.

ORLANDO SALGADO RAMÍREZDOCENTE