orlando

UN NUEVO GOBIERNO ESTÁ POR COMENZAR

Un nuevo gobierno está por comenzar y alguien se encargará de la realidad del país, que está sumido en una de las crisis institucionales más profundas  en la historia, estremecido por la polarización, con licencia para delinquir y políticas sociales y económicas que saquean el bolsillo de los contribuyentes. El flagelo de la corrupción y las retorcidas acciones de soborno a través de una oleada de carteles como el de la toga, el de la hemofilia, el del sida, el del Programa de Alimentación Escolar, entre muchos otros, han provocado el desmantelamiento de las arcas del Estado y el enriquecimiento ilícito de congresistas, gobernadores, alcaldes y magistrados de las altas Cortes, que desgraciadamente archivan procesos en contra de los funcionarios públicos por delitos relacionados con su investidura a cambio de maletines repletos de dinero.

En otro escenario, la paz que se vive con las Farc tiene un sabor a derrota, porque los grupos disidentes, el ELN y las Bacrim  se pelean el dominio de los territorios dejados por la guerrilla, y esto hace que se reactiven los cultivos ilícitos, los desplazamientos forzados, las masacres, los asesinatos a líderes sociales, la minería ilegal y el narcotráfico, dejando a su paso caos, destrucción y miseria, y generando, inevitablemente, grandes fracturas en el tejido social.

Hoy, el país está enfermo y las heridas que lo aquejan lo tienen decrépito y extenuado. Los candidatos, algunos con inhabilidades, se someterán al escrutinio público con una marcada apatía entre ellos y el elector. Ya es costumbre que en cada contienda electoral haya menos votos de opinión y más votos comprados, el abstencionismo marca récords inalcanzables y los métodos fraudulentos en el manejo del sufragio son la estrategia definida por muchos para elegir al ganador. A los candidatos sin escrúpulos en el discurso, mediado por el odio, el rencor y las mentiras, les resulta muy fácil manipular a los incautos e ignorantes sufragantes; además, los costos de las campañas políticas, con cifras en pesos que quitan el aliento, se disparan y de inmediato las empresas privadas salen al encuentro con su no despreciable músculo financiero y comprometen de esta forma a los elegidos, quienes deben pagar estos favores con la celebración indebida de contratos. Y se inicia así la interminable cadena de corrupción.

La persecución implacable de los organismos de control a los ladrones de cuello blanco hace que se viva un ambiente tenso en el interior de los directorios políticos. Pareciera ser que aquellos candidatos que otrora se peleaban la elección, ya no les juegan más a estos compromisos bajo las actuales circunstancias y ésta es la razón por la que, a falta de líderes pulcros e intachables, han tenido que recurrir a las coaliciones donde los representantes de cada movimiento se idean todo tipo de estrategias para ganarse la representatividad y lograr la mayoría en el congreso.

En medio de esta cruda realidad que produce rabia y risa a la vez, los sufragantes somos convocados a las urnas para cumplir una cita más con la democracia en los meses de marzo mayo y probablemente junio, con la esperanza de que a partir de este año los nuevos funcionarios elegidos para regir los destinos de nuestro país sean los líderes que enfrenten este terrible panorama y permitan, con la ayuda del control político y el periodismo de denuncia, pasar esta amarga página escrita con tinta de sangre y cuyo texto se centra en la pérdida de la ética de nuestros gobernantes. Aspiramos a disfrutar de unas limpias fiestas democráticas, con votos transparentes y candidatos elegidos que cumplan sus promesas. En la larga lista de aspirantes se encuentran nombres de personas con una hoja de vida impecable como servidores públicos, que conocen el territorio nacional, sus debilidades y fortalezas, y gozan de autoridad moral para asumir la capitanía de este barco nacional que está naufragando. Saber elegir implica votar a conciencia y pensar, como ciudadanos, en el futuro de Colombia. Esta es nuestra inaplazable responsabilidad.

EL AGUA EN VÍA DE EXTINCIÓN

El Concejo de Manizales, en su mayoría, tomó la determinación de preservar la vereda La Aurora al excluirla de la zona de expansión urbanística  de Manizales. En este sector se encuentra la Reserva Forestal Protectora de Río Blanco, patrimonio ambiental reconocido mundialmente por su biodiversidad en fauna y flora y por su oferta en agua, potabilizada por la planta Niza para luego entregar el vital líquido a la ciudad de Manizales. Allí se construye la biociudadela Tierra Viva, que causará un daño severo e irreversible a esta reserva natural.

Esta decisión histórica, desacatada por la urbanizadora, fue impulsada por académicos, ambientalistas y el colectivo Todos Somos Rio Blanco, a través de un Cabildo Abierto convocado por el Legislativo, donde el medio ambiente fue sometido a debate y el agua tuvo, de nuevo, un papel protagónico; al final el mensaje de su cuidado y respeto fue claro y contundente.

En el Alto Bolivia vive Vanessa, una niña de ocho años que perdió al hermano menor por las secuelas dejadas a causa de la escasez de agua en su hogar. Todos los días sus padres deben caminar grandes distancias para tener acceso a este líquido de un pozo poco confiable; desde el patio trasero de su casa ella observa las instalaciones de una multinacional que purifica grandes cantidades del compuesto para luego conducirlo a la ciudad. A sus inocentes y dolorosas preguntas sobre el derecho a este vital recurso, su padre le responde que esos privilegios son inalcanzables cuando se vive en la pobreza.

Escenas como estas se viven en todos los rincones del mundo y son más de mil millones de personas que están privadas del imprescindible alimento: Asia, el continente más extenso y denso del planeta, padece de sed; Sao Paulo, sede de uno de los centros financieros más poderosos del mundo y con una de las mayores reservas hídricas, padece de sed; en el Oriente Medio comunidades como Israel y Palestina han hecho del agua un campo de batalla, y en muchas partes de África la principal ocupación de las mujeres es la búsqueda diaria del líquido. Colombia no es la excepción: catorce millones de personas sufren algún tipo de estrés por falta de agua; en la Guajira se siguen muriendo miles de niños indígenas y las escenas se repiten en Chocó, Buenaventura, Maicao, etc., mientras Manizales experimentó una larga sequía en octubre de 2011 por la negligencia de la administración municipal en el mantenimiento de la planta de tratamiento.

Son muchas las causas por las cuales una tercera parte de la población mundial vive en conflicto: la deforestación y la destrucción de los bosques como directos responsables de las sequías; el desvío del cauce natural, que le arrebatan este derecho a las comunidades, para el desarrollo de la agricultura por particulares,  para el uso incontrolado de las empresas privadas productoras de aguas azucaradas y para la generación de energía hidroeléctrica; el crecimiento poblacional como acelerador de la demanda del líquido y el consecuente  vertimiento de las aguas residuales domiciliarias y de sectores productivos como serias  amenazas para las fuentes; el cambio climático responsable del retroceso de los glaciares y la disminución del caudal de los ríos; las zonas de expansión urbanísticas que exponen la naturaleza al servicio del mercado inmobiliario y les roban espacio a las frágiles reservas naturales al llevar la ciudad hasta la propia jungla.

Según recientes investigaciones de algunos especialistas sobre este tema, para los próximos veinticinco años el precio del galón de agua estará muy por encima del precio de un galón de petróleo. En este inhumano desequilibrio entre la oferta y la demanda, los países ricos la pondrán en la bolsa de valores, a la espera de que las fuerzas del mercado sean las que definan, en dólares, el futuro del planeta.

El drama que hoy se vive tiene sus raíces en la mano destructora del hombre, en su ambición de poder y riqueza y en las políticas públicas corruptas que optan por favorecer a los particulares. Vivimos horrorizados por la avaricia, la mezquindad y el egoísmo de nuestros semejantes, quienes no respetan las leyes de la naturaleza y las sentencias de las cortes internacionales que reconocen al agua como un derecho fundamental y un patrimonio de la humanidad. Tenemos el gran desafío de garantizar a corto plazo el acceso de este recurso a toda la población mundial y así evitar una confrontación  bélica con alcances apocalípticos.

ORLANDO SALGADO RAMÍREZ

 

Ver el vídeo sobre este artículo en YouTube (Orlando Salgado Ramírez)

___________________________________________________________________________________________________________________________

LA SALUD EN CUIDADOS INTENSIVOS

Por mandato constitucional, nuestra política pública en salud hace parte del Sistema de Seguridad Social, regulado por el Gobierno Nacional a través del Ministerio de Salud y del Ministerio del Trabajo. Hasta 1993 este derecho fundamental brindó momentos de gloria a la población colombiana, cuando fue prestado por la Caja Nacional de Previsión (CAJANAL), con dedicación exclusiva a la salud de los empleados públicos, y por el Instituto Colombiano de los Seguros Sociales (ISS), que focalizó su atención a los trabajadores del sector privado con empleo formal.

Esta estructura colapsó porque no proporcionaba una atención integral en salud a la población más vulnerable; además, bajo esta modalidad, los dineros captados por el Gobierno Central a todos los vinculados a este régimen y transferidos directamente a la red de hospitales públicos fueron bastante vulnerables, y antes de que llegaran al destino final, ya habían sido saqueados por los gerentes y los mandos medios de estas instituciones. Ante la incapacidad y complicidad para combatir este flagelo, el Gobierno Central optó por cerrar las puertas de estas dos corporaciones estatales. Los despidos masivos, en muchos casos injustificados, no se hicieron esperar, el índice de desempleo se disparó y, a renglón seguido, aparecieron las demandas de los damnificados que aún continúan arrebatándole al Estado grandes cantidades de dinero.

En un intento desesperado por retornar este derecho que por naturaleza nos asiste, se diseñó y aplicó una estrategia improvisada y malintencionada que terminó entregando las finanzas públicas a la empresa privada. La Constitución de 1991 sirvió de inspiración para expedir la nefasta Ley 100 de diciembre 23 de 1993, que dio vida a este Sistema  integrado por tres entidades: el Gobierno, las Empresas Promotoras de Salud (EPS) y las Instituciones Prestadoras de Salud (IPS). Ahora bien, el Estado, a través de la Superintendencia Nacional de Salud, define los organismos privados que califican como EPS, les líquida la tasa de los recaudos de los contribuyentes y ejerce, sobre ellas, inspección y vigilancia; éstas, a su vez, actúan como intermediarias y administradoras de los recursos que provee el Estado, contratan y pagan la prestación del servicio de salud con las IPS (hospitales, clínicas, laboratorios, farmacias, entre otras), organizan y garantizan la prestación de los servicios en salud, y se encargan de la afiliación y registro de los usuarios.

En este nuevo modelo, las EPS son las responsables del descalabro del sistema de salud. La corrupción y la politiquería lo tienen en cuidados intensivos, debido a las alianzas de conveniencias perversas entre las altas esferas del Gobierno y muchas personalidades de la empresa privada. El desvío, el malgasto, y la apropiación de los dineros que por mandato constitucional son considerados de naturaleza pública hacen parte de la cotidianidad; además, a través de la integración vertical, las EPS controlan casi todas las clínicas y la red pública de hospitales que no solo cambian de razón social,  sino que también son de propiedad de los aliados o de sus parientes, o son cerrados o fusionados. Este triste panorama se traduce al paciente, quien padece de impotencia, rabia y dolor por los paseos de la muerte, la negligencia, el retraso, la postergación y la mala atención en las citas de consultas externas y de especialistas, así como por los pésimos servicios de urgencias, hospitalización y cirugía, y por las grandes deficiencias en la entrega de medicamentos; en este escenario, la consulta a particulares se convierte en una decisión desesperada. Muchas EPS padecen millonarios escándalos y por tal motivo han sido intervenidas y cerradas por las autoridades de control fiscal y disciplinario: Saludcoop, Caprecom y Cafesalud son algunas de ellas.

Esta problemática ha generado una ola de protestas orientadas a la exigencia del derecho a la salud y a la defensa de los hospitales públicos del país, que han tocado todas las esferas de la sociedad colombiana y han sido permanentemente denunciadas por la prensa hablada y escrita : tutelas, consultas populares avaladas por la Registraduría Nacional, encuentros de alcaldes y gobernadores, debates en los concejos municipales y asambleas departamentales, y foros de las centrales de trabajadores. En esencia la petición es clara: optimización en la  atención y una reforma estructural y profunda que saque del camino a las EPS para que el Estado asuma directamente esta responsabilidad.

ORLANDO SALGADO RAMÍREZ

DOCENTE IUC

_________________________________________________________________________________________________

ENTRE LA CRISIS Y LA ESPERANZA

orlando

La Constitución Política consagra a Colombia como un Estado social de derecho. Inspirada en este principio concede el privilegio a la libre asociación, protege la propiedad y la existencia de grupos privados en la actividad económica, ejerce la vigilancia de los derechos humanos con un marco excepcional para las minorías, respeta la libertad de prensa y le otorga la soberanía al pueblo para elegir a sus gobernantes y ejercer control político sobre ellos a través de una democracia participativa y pluralista. Pero hoy la realidad es otra: el país está derrotado por el pesimismo y la polarización, hay incertidumbre frente a los procesos de paz y por el resurgimiento de la violencia en el campo, la corrupción se fortalece, el desempleo y la pobreza se agudizan, las reformas asfixian al ciudadano de bien, se pierde la confianza y la fe en los gobernantes y la nación vive un período de no gobernabilidad.

Loa tres poderes públicos renunciaron a la independencia que los debe asistir. A causa de la orfandad y el incumplimiento del Ejecutivo, el campesino es escéptico frente a la restauración de las víctimas, la restitución y compra de tierras, los planes nacionales para la sustitución de cultivos, las alternativas para la utilización de la hoja de coca y los acuerdos pactados con los grupos indígenas. Además, la disidencia de las FARC, los reductos del narcotráfico, el ELN y las BACRIM se disputan las zonas de conflicto dejados por la guerrilla desmovilizada y continúan con los enfrentamientos armados, con los desplazamientos forzados, la expropiación de tierras, los cultivos ilícitos, la minería ilegal, los asesinatos de líderes y las masacres. En la ciudad, el desempleo, el salario mínimo, los inaccesibles planes de vivienda y el alto costo de la canasta familiar generan miseria, desnutrición, enfermedad, inseguridad, drogadicción y violencia. La salud, por su parte, se encuentra en cuidados intensivos ante la negativa del gobierno para asumir su responsabilidad al respecto y sacar del camino a los intermediarios que se roban gran parte del presupuesto, mientras la estructura piramidal de un sistema educativo caduco e improvisado deja por fuera a un alto porcentaje de la población estudiantil que inicia la básica primaria.

El espíritu democrático del Legislativo se diluye y el escenario donde se debate el presente y el futuro de Colombia está perneado  por una crisis de valores, y por eso la polarización, las rencillas, los insultos, los odios, las mentiras, la deshonestidad, los intereses de partido y el deseo de fama, fortuna y poder están al orden del día. La empresa privada, que también gobierna, es cómplice al convertirse en el músculo financiero de las campañas políticas que comprometen a los elegidos, quienes pagan los favores con celebración indebida de contratos, debilitan las arcas del Estado con corrupción y sobornos, y deterioran el medio ambiente al conceder licencias de construcción en lugares que son patrimonio natural. Y como si fuera poco, muchos funcionarios continúan ocupando sus curules sin una sanción disciplinaria ejemplar y otros tantos reclaman parte del irrisorio salario de las personas recién empleadas.

La Justicia está enferma y los problemas que la aquejan la hacen ver decrépita y extenuada. El Cartel de la toga, que tiene en jaque a las altas cortes y a cuya cabeza está el exfiscal anticorrupción Luis Gustavo Moreno como autor intelectual, es el último capítulo inédito del libro que describe la cruda realidad colombiana. A través del pago de altas sumas de dinero, del cual todos se beneficiaban, la Corte Suprema de Justicia archivaba procesos en contra de funcionarios públicos penalizados por delitos relacionados con su investidura.

Es urgente que los tres poderes del Estado recuperen su independencia, su imparcialidad y su credibilidad. La contienda electoral del 2018 y el periodismo de denuncia y de control político se convierten en una gran esperanza de tener gobernantes íntegros, honrados y comprometidos con el país. En esta dirección, aspiramos a disfrutar de unas campañas políticas sanas con votos limpios de los electores, con dirigentes cumpliendo las promesas hechas en la plaza pública y respetando las decisiones del Congreso —que debe legislar a conciencia y a favor de la población más vulnerable— y con unos organismos de control y unas Cortes que aplican justicia con todo el peso de la ley sobre los criminales de cuello blanco, la delincuencia organizada y los grupos al margen de la ley.

ORLANDO SALGADO RAMÍREZ

DOCENTE IUC

____________________________________________________________________________________________

ME OLVIDÉ DE VIVIR

Con la aparición del primer hombre moderno en África, se abrió un amplio abanico de oscuras y generosas posibilidades orientadas esencialmente a una competencia inteligente por la supervivencia con el fundamental propósito de saciar el hambre. El maravilloso universo entregado por el Big Bang y la riqueza natural que la tierra dejó al descubierto despertaron la curiosidad del joven Homo sapiens, que se apoyó en su razonamiento para dar vida al descubrimiento, a la invención, a la estructuración del conocimiento y al florecimiento del desarrollo científico y tecnológico que, entre los siglos XV y XVII, vivió doscientos años de alumbramiento. Este regalo fue heredado por la civilización moderna, irreverente con el medio ambiente, al contaminarlo con una insaciable sociedad de consumo.

La música, la ciencia, el arte, el deporte y la política dieron luz a especiales protagonistas merced a sus aptitudes, disciplina, pasión y compromiso. Ellos han logrado que el mundo se postre a sus pies al llegar a la cima del éxito y han cosechado aplausos, fama, poder y riqueza, en ocasiones entregando en bandeja de plata su dignidad, su cuerpo y su alma al mejor postor, jugando con los sentimientos de los demás, pisoteando la inocencia de los niños, adoctrinando a los débiles, sometiendo al ignorante, despertando fanatismo, aprovechando la miseria del otro y olvidando a quienes más se quiere. En un escenario como este, el científico, oculto en su mundo, descubre e inventa, entre intentos y fracasos; el político hace fortuna al legislar, administrar y aplicar justicia a su favor, ocultando la verdad con mentiras y engañando al inocente; el artista, vagando por la vida sin rumbo, expone sus obras de arte, exhibe sus geniales jugadas y les canta al amor y a la vida.

Sin embargo este no parece ser el mundo ideal. Las historias de muchos personajes que se han ganado la simpatía de la humanidad dejan al descubierto grandes vacíos; ellos, aparte del trabajo, tienen poca alegría y en medio de su soledad entienden que los logros de los que se sienten orgullosos no son más que reconocimientos a los que estaban acostumbrados; solo en esta etapa, cuando la nostalgia descansa en los recuerdos, comprenden que una vez que se acumula tanto prestigio no queda tiempo para compartir con los seres más queridos, reconciliarse con los hijos, revitalizar la relación de pareja y perseguir otros sueños que no están relacionados con la fortuna; en este momento, cuando la enfermedad toca a la puerta y se pierde la magia que da el poder, es imposible volver atrás para recuperar y disfrutar esos momentos sublimes que solo son tangibles en el calor del hogar.

Las ilusiones construidas lejos de la familia solo pueden convertirnos en seres despreciables cuando somos buenos con los demás y crueles con los de la propia sangre; en coherencia, debemos valorar lo verdaderamente importante y sentir el amor en cada uno de nosotros al disfrutar de las cosas sencillas, triviales y maravillosas de nuestra existencia: dedicarnos a nuestros hijos educándolos con comprensión, paciencia y sabiduría; enamorar a nuestra pareja con pequeños detalles, respeto y fidelidad; cultivar méritos en el trabajo con la semilla de la responsabilidad, la ética y la pasión y generar nuevas y verdaderas amistades por el camino de la honestidad y la solidaridad.

La vida solo se vive un momento y la debemos nutrir permanentemente con los sueños de nuestra infancia y con todas las acciones que nacen del amor y de la paz que se siente al disfrutar de una relación auténtica con los demás. Esta es la verdadera riqueza que nos seguirá acompañando y nos dará energía para continuar el camino; en esencia, nuestra existencia inicia y termina en el seno del hogar y sea cual sea la etapa en la que nos encontremos, llegará el momento cuando empieza el conteo regresivo, de repente todo cambiará y la lámpara  que ilumina nuestro ser se apagará. Ojalá para entonces no terminemos con el lamento que da título a esta columna y que tomo prestado de la extraordinaria canción de Julio Iglesias: “Me olvidé de vivir”.

ORLANDO SALGADO RAMÍREZ

DOCENTE IUC

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *