Caldas, Pilas con los Pilos

Caldas, Pilas con los Pilos

Cristóbal Trujillo Ramírez

 

Los resultados que acaban de publicar el Ministerio de Educación Nacional y el ICFES en materia de desempeño de los estudiantes de grado once en sus Pruebas Saber y que permiten el acceso a los beneficios de las becas del programa Ser Pilo Paga deben llamar la atención de las autoridades educativas del municipio de Manizales y del departamento de Caldas.
Si observamos los resultados del año inmediatamente anterior, vemos que Caldas accedió a 206 becas de las cuales 102 fueron para el municipio certificado de Manizales y 104 para el resto del departamento, mientras que este año, en la tercera versión del programa, Caldas accedió a 104 becas de las cuales 48 fueron para la ciudad capital y 56 para los municipios caldenses, entre los que se destacan Villamaría, Chinchiná, Risaralda, Pensilvania y Supía, que arrastran con el mayor número de beneficiados. Quiero resaltar, igualmente, que una buena parte de los municipios de Caldas no acceden ni siquiera a un beneficiario, estos son: Filadelfia, Marmato, Marquetalia, San José, Viterbo, Norcasia, Samaná y Victoria.
Caldas, incluida su capital, accedió solo al 1% de las becas del programa en 2016, de un total de 10.093. Cuando se indaga por la razón de la disminución de los beneficios, inmediatamente se aduce que el puntaje subió de 318 a 342 y que eso impidió que muchos otros estudiantes se beneficiaran, y la razón es válida. Sin embargo, los requisitos son iguales para todos y así como hubo entidades territoriales que bajaron su participación también hubo otras que la incrementaron a pesar del aumento del puntaje. Bogotá, Antioquia, Santander, Atlántico, Valle, Nariño y Norte de Santander, por ejemplo, se quedaron con algo más del 60% de los beneficios.
Pero ¿qué está sucediendo realmente? No estoy de acuerdo con quienes leen el fenómeno como una mejora en la calidad educativa. Del año 2015 al 2016 el puntaje subió en 24 puntos en el ponderado general entre la población con calificación Sisbén que reúne los requisitos de acceso a los beneficios del programa, lo cual es un incremento significativo en los resultados equivalente a un 7,5%. Si comparamos los puntajes promedios ponderados de la población universal en los años 2015 y 2016, el comportamiento es relativamente estable y no refleja un crecimiento significativo, toda vez que en 2015 el promedio nacional fue de 256 y en 2016 registra 258 según fuente oficial del ICFES, porcentaje de incremento que no representa ni el 1%. Esto me lleva a concluir que en este foco poblacional se está generando el incremento en el rendimiento de la prueba.
¿Cuáles podrían ser las razones? Inicialmente considero que la competencia entre los estudiantes de este segmento se ha incrementado toda vez que los resultados del programa, según lo publicado, han sido satisfactorios y se ha validado que el gobierno está cumpliendo sus compromisos y los beneficios han sido reales; adicionalmente, considero que han existido programas de entrenamiento y preparación auspiciados por las administraciones territoriales dirigidos a estos potenciales beneficiarios que han hecho que se mejoren sus resultados y, por ende, que dichas entidades tengan un mayor número de becados.
De acuerdo con todo lo anterior, me parece importante que en Caldas y Manizales examinemos con detenimiento este asunto y se diseñen estrategias que habiliten a nuestros estudiantes en esta competencia que no es de poca monta, ya que estamos ante una posibilidad que podría cambiar la vida de los estudiantes y de sus familias. Que los estudiantes pobres de Colombia ingresen a cursar sus programas de pregrado en cualquiera de las mejores universidades del país es un propósito que nos debe comprometer a todos, y Manizales y Caldas están llamados a ocupar un mejor lugar en el ranking de estos beneficios.

Fecha de publicación: 

Viernes, Noviembre 11, 2016, Periódico La Patria

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *